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Encontrarse a sí mismo


Al hilo de un debare:

...Alejarse del mundo, no es estar en soledad, quizás sea cuando más acompañados estemos, acompañados de nosotros mismos, de quienes van siempre con nosotros y acompañados de Dios.


Por otra parte si nos “retiramos del mundo”, eso no quiere decir que se tenga soledad de pensamiento, el pensamiento es el alma misma, percibimos cosas y proyectamos cosas con el pensamiento. No olvidemos que somos ENERGÍA + AMOR + INTELIGENCIA. A veces estábamos pensando en alguien y aparece por la puerta, es una percepción, es interconexión electrónica, más o menos, que las almas se tocan; porque las almas no ocupan estrictamente el campo que ocupa el cuerpo físico, sino que van más allá de éste mismo. Por eso la mente puede hacer que se produzcan determinadas cosas, porque en realidad está actuando sobre las mismas. Por solo que se esté físicamente, ésto es una comunicación tan fuerte, a nivel espiritual, la interconexión electrónica, sin ser física, sin ser social, que aporta muchísimo más que una conexión social. Espero saber expresar todo lo que quiero.


Estoy de acuerdo con ... cuando dice que : “… andemos por los caminos de la soledad, que añado que se está muy acompañado… ”.

Porque es la única manera de encontrarse a sí mismo verdaderamente, y como más arriba decía, estamos más acompañados que si estuviéramos acompañados físicamente, es decir en compañía de otros. Aunque hay que tener presente que estar en compañía de otros puede no acompañar, esto no es un antídoto contra la soledad, ni física, ni de pensamiento, ni de sentimiento, ni de alma...


Decía Antonio Machado:

“…Desdeño las romanzas de los tenores huecos

Y el coro de los grillos que cantan a la luna.

A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, un a...


Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía…


Y cuando llegue el día del ultimo viaje,
Y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontrareis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar”.

Saludos

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